'Parenthood', elegir un camino

Al igual que el año pasado, NBC ha optado por una temporada corta de ‘Parenthood‘ (más corta aún que la anterior, con sólo quince episodios), y de nuevo se ha colocado en el pedestal más alto del drama familiar. La heredera de ‘Brothers & Sisters’, la nueva ‘Friday Night Lights’… un montón de comparaciones que me gusta hacer para reivindicar la historia más sensible, adorable y familiar (sin la parte negativa que generalmente se le atribuye a este adjetivo) con la que contamos ahora mismo.

Jason Katims se ha puesto de nuevo al frente de ‘Parenthood‘, su niña pequeña a la que hizo poco caso hasta que acabó de matarnos de sufrimiento con los futbolistas de Dillon. Pero cuando tomó el mando fue cuando la serie de NBC se convirtió en la exquisitez que es ahora. Los que tuvimos paciencia y aguantamos nos encontramos, más de cuarenta capítulos después, con la serie que siempre quisimos ver. Y una vez ahí, tocaba mantenerse y subir. Como ha subido de nuevo en esta cuarta temporada.

El cáncer de Kristina, juego sucio

Algo típico en una serie cuando quieres cebarte con el protagonista: hacer que enferme. Juego sucio, muy sucio, pero efectivo cuando se hace bien. Kristina Braverman supo que tenía cáncer y la vida de toda su familia cambió. Su historia ha servido para reflejar la historia natural de esta enfermedad tan prevalente en mujeres jóvenes, y ya de paso han aprovechado para hacer un poco de campaña contra el cáncer de mama fuera de la serie. Cirugía, quimioterapia, riesgo de recaída…

Fue la puntilla definitiva para una familia que rara vez encuentra el modo de ser completamente feliz; eso sí, da gusto ver cómo se quiere ese matrimonio. Los gestos de Adam para apoyar a su mujer y la respuesta de ella organizándole esa velada maravillosa con pelucas de por medio… estamos tan acostumbrados a verles sufrir que cuando se incluye un poco de comedia nos dan la vida. Y ese capítulo en el que se ríen de la enfermedad y hasta se atreven a juguetear con su relación de cara a desconocidos supuso un soplo de aire fresco.

Sarah Braverman, malas decisiones

Es la favorita de muchos y también la más odiada, pero Sarah Braverman se come la pantalla cuando aparece. Es experta en destrozarse la vida a sí misma; su relación con Mark ya estuvo comprometida el año pasado cuando apareció Seth, su ex-marido, y ha terminado destruyéndose completamente con su nuevo jefe, Hank (Ray Romano). Es curioso ver cómo una persona que lo tiene todo en su hogar termina por tirarlo todo por tierra por algo nuevo y desconocido. Hay que estar muy seguro para lanzarse de esa forma; Sarah lo estaba, con un empujoncito de por medio, y le salió el tiro por la culata.

Mala decisión también la de Julia, que se tomó de forma personal la afrenta a la que Victor, su hijo adoptivo, la sometía en todo momento. Ha sido una de las partes más comentadas esta temporada: ¿Fue correcta la actitud de Julia? Y otra mala decisión, la de Crosby aceptando la petición de Jasmine para que su suegra se fuese a vivir con ellos. Jasmine siempre me ha caído como una patada en el culo, y su madre aún más. Quienes dicen que Crosby es un calzonazos llevan toda la razón.

Renovación en el aire, más difícil de lo que parece

Antes de pasar a comentar el futuro de la serie, me gustaría hacer referencia al nuevo alumno de ‘Friday Night Lights’ que hemos recibido este año. Al igual que sus predecesores (Minka Kelly, como terapeuta de Max; y Michael B. Jordan, como interés amoroso de Haddie), el personaje de Matt Lauria ha sido uno de los más adorables que han pasado por la serie. Su relación con Amber fue la comidilla de la temporada, uno de los pocos momentos en los que nos salía una sonrisa, algo que los mismos actores fueron potenciando a través de las redes sociales.

Después de dominar su franja de emisión (los martes a partir de las 10:00 PM en NBC), se podría pensar que la renovación de ‘Parenthood’ por una quinta temporada sería algo casi seguro. No obstante, a pesar de que la NBC aún no ha salido del agujero, es posible que su regreso no esté tan claro. Depende de cómo debuten los regresos en la mid-season (a ‘Revolution’ le puede perjudicar el parón) y también sus estrenos (‘Do No Harm’ ya no es competencia), pero el extenso y caro reparto de la serie podría jugar en su contra. ¿Cuál sería la solución? Que no todos los personajes aparecieran en todos los episodios, algo a lo que ya recurrió ‘Brothers & Sisters’ en su última temporada. A favor juega el tema de la sindicación, a la que podría llegar con unos cuantos episodios más, pero en contra tenemos que Jason Katims ya trabaja en una nueva comedia para el próximo año. Muchos elementos que habrá que negociar en los próximos meses. Sea como sea, los Braverman ya han hecho historia.

En ¡Vaya Tele! | ‘Parenthood’, cae la desgracia sobre los Braverman

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